
En los últimos años del s. XIX, había en tierras belgas un gran número de perros, que se encargaban de conducir rebaños y sorprende que nos encontramos con pelajes de muchos tipos y colores. Tenemos 4 tipos, hoy en día: Groenendael, Laekenois, Malinois y Torvueren. El famoso malinois se caracteriza por ser un gran vigilante, que siempre está en alerta, activo y atento a lo que pasa a su alrededor. Lleva en la sangre ser guardián de rebaño. Además, defiende de manera tenaz y apasionada a su dueño. Todo esto hace que sea una gran perro pastor, de defensa, guardián y, si nos parece poco, de servicio.
Su pelo es corto, a lo largo de todo el cuerpo, no debe terminar en flecos en sus extremidades, ni en la zona de la cola. Deben ser de un color marrón, tipo carbonado y tienen una especie de máscara oscura, en la zona de la cara. Gracias a su constitución robusta, logra adaptarse, sin problemas, a la vida en el exterior, al aire libre, algo fundamental en su país, Bélgica. Este perro se cría para trabajar, no para ganar concursos de belleza. Y, entre sus características más destacadas tenemos la vitalidad, la vehemencia, la aptitud innata de guardia y su obsesión institiva por morder cosas, su lealtad a su dueño… Es un gran sabueso, además, posee un gran sentido sensorial del olfato. Eso sí, hay que tener cuidado, para que no resulten perro agresivos o que tengan miedo a las cosas.
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