
A la hora de elegir el collar más idóneo para nuestra mascota, debemos tener en cuenta una serie de hecho, para no fallar en el tamaño y en la forma del mismo. Si es un perro de caza, de guarda, de rescate, o una mascota, será diferente el tipo de collar. Los collares pueden estar realizados en materiales como el cuero, el metal o el nailón. Los collares metálicos son los más recomendados, si estamos realizando entrenamientos. Los que están hechos de nailón o de cuero son los recomendados para los perros de compañía o de caza. Los cachorros, da igual la raza de la que estemos hablando, deben llevar una correa realizada en cuero, hasta que cumplan, por lo menos, los cinco meses de edad. Tras esto, depende del tamaño de la raza, debemos elegir el material del collar. Pero, no debemos elegir, como primer collar, un collar de metal y, tras esto, cambiar a un collar de cuero; pues, si no, la musculatura del perro se acostumbra con rapidez a la fuerza del metal y, por eso, no harán ni caso a los tirones que le hagamos con el de cuero.
Los collares de metal se dividen en dos tipos: los que poseen eslabones con estrangulaciones, y collares de púas de castigo, son los más recomendados a la hora de realizar el adiestramiento con nuestro perro o para poder controlar a nuestro perro, con más fuerza, o que tengan mucho pelo. Los collares de cuero no valen para nada, si tiene mucho pelo; pues, este va a suavizar el tirón que le hagamos. Con los collares de púas, debemos tener cuidado, y dichas puntas deben ser redondeadas y que estén bien terminadas, para no hacer daño a nuestro perro.
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