Cuidados maternales: Animales (2da. Parte).

osos-polares

Otras mamás ejemplares:

Morsa: el lavado exhaustivo que le provee la madre a sus pequeños equivale (en idioma animal) a besos y abrazos.

Osos polares: Luego del apareamiento, los osos polares machos abandonan a las hembras (de abril a mayo), pero la fertilización y desarrollo recién se produce en septiembre. Esto recibe el nombre de implantación diferida. Durante ese tiempo, las hembras preñadas se dedicaran a acumular la mayor cantidad de grasa que les sea posible y, excavaran un refugio en el hielo pero no para hibernar, sino que será ese el lugar donde darán a luz a sus crías.
La grasa acumulada les sirve para sobrevivir ya que ellas no se alimentan mientras están amamantando a sus cachorros. Es por eso que sufren una gran pérdida de peso que deben recuperar en la temporada de verano.

Orangután: Cada noche, la mamá orangután construye un nuevo nido, de hojas y follajes, en la copa de los árboles (lugar donde pasa casi toda su vida).
Y siguiendo con la línea de los principales puestos del conteo, el primer lugar a la “más larga dependencia de la Tierra” va sin dudas para la mamá orangután y sus crías: Ella nunca abandona a sus bebés y los siguen asistiendo pasados los 6 o 7 años de vida.
Cálao: esta avecilla tropical de gran pico, que habita en la isla Indonesia de Sulawesi, construye sus nidos en huecos que realiza en el interior de los troncos de los árboles.
Protegerá arduamente a sus huevos de los depredadores potenciales (lagartos y otros reptiles) reduciendo la entrada con un sellador un tanto peculiar: sus propias heces.
Mientras trascurre el periodo de gestación la mamá cálao no abandona el agujero, por lo que deberá soportar el calor, los olores y la falta de alimentos.

Continuará: un poco más de ejemplos maternales y algunas curiosidades…

Foto: ziza

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