Dermatitis Atópica en perros, gatos y caballos

La dermatitis atópica es una enfermedad alérgica que provoca inflamación crónica de la piel y afecta a perros, gatos, caballos y hasta el hombre. No es una enfermedad contagiosa. La atopía es genética e incurable. Actualmente la atopia afecta a la piel de más del 30% de los perros que viven en centros urbanos.

La dermatitis atópica genera una reacción de hipersensibilidad a los alergenos ambientales que son numerosos, que puede ser absorbido por la piel, por inhalación e incluso por comer.

La piel del perro con las características de atopia falla en la función de barrera protectora, así que predispone a la pérdida de agua, que hace que la piel del perro sea más reseca, facilitando la entrada de agentes alergénicos ambientales, esta piel está programada genéticamente para ser demasiado reactiva a cualquier sustancia.

La picazón intensa es el síntoma más común de atopia, el grado de picor es muy intenso e incluye que se lama los pies hasta morder la piel y pelo. La mayoría de los perros con atopia sufren de picazón en la noche y pica durante el día.

El perfil principal del animal con dermatitis atópica es la del perro de raza pura que vive en un apartamento.

La dermatitis atópica promueve las condiciones ideales para el cultivo de gérmenes de flora común y exacerbada, común en la piel canina, como bacterias y hongos, estos son también conocidos como súper antígenos, que tienden a complicar aún más la inflamación de la piel y a su vez generan más picazón.

Los perros atópicos pueden mostrar signos desde cachorros, pero la mayoría de ellos exhibe las primeras señales de entre 1 a 3 años de vida.

Otros síntomas de esta enfermedad incluyen: enrojecimiento de la piel, descamación, cayendo por el oscurecimiento de la capa y olor fuerte.

Atopia comúnmente genera lesiones de eritema (coloración de la piel enrojecida causada por tubo capilar vasodilatación, secundaria a la inflamación de la piel) y liquenificación (engrosamiento de la piel con acentuación de las crestas, debido a la ley de rascado persistente). Puede conducir al daño a todo el cuerpo, pero las regiones más comúnmente afectadas son: patas, las axilas, ingle, flexiones, orejas, perianal y periocular.

Numerosos factores complican y perpetúan la atopia, por ejemplo:

picaduras de insectos (pulgas, garrapatas, hormigas, mosquitos).

aeroalérgenos (alérgenos inhalantes: polen, polvo, los ácaros del polvo, humo de cigarrillo).

trofoalérgenos (proteínas dietéticas)

Sistema endocrino (hormonas)

Obesidad

Gestión (baños inadecuados, malos productos indicados)

Piodermites (infecciones bacterianas)

Dermatofitosis (infecciones por hongos)

Comportamiento (ansiedad)

El tratamiento de la dermatitis atópica requiere gran dedicación del amo y del veterinario.

La respuesta individual de cada perro es bastante variable, así como su exposición a los alérgenos. El tratamiento de la enfermedad puede dividirse en tratamiento de ataque con el fin de combatir la crisis y el tratamiento preventivo.

El tratamiento de la dermatitis atópica debe hacerse por dermatólogo veterinario, para que el animal pueda tener un buena calidad de vida y salud.

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