
Los dragones provenientes de la cultura oriental, en su anatomía, no difieren tanto de los occidentales. La visión de una y otra cultura, sí era muy diferente.
En China, por ejemplo, se los consideraba deidades (junto con el fénix, el unicornio y la tortuga), por lo cual inspiraban temor, respeto y veneración. Se los relacionaba con la realeza, del emperador, la primavera, y los fenómenos meteorológicos (sus ojos eran responsables de los rayos, su vuelo originaba el viento y la condensación de su aliento caía en forma de lluvia. De acuerdo a la parte de la vida que simbolice, el dragón chino podía tener diferentes manifestaciones, es decir, cada uno es un estadio en la evolución:
Dragón celestial (Lung o Long)- símbolo de espiritualidad y transformación. Lleva, entre sus garras, una perla blanca, que ha sido objeto de diferentes interpretaciones: representación de la luna (fertilidad), el agua (como parte de la esencia de este ser), O sabiduría.
El dragón imperial (Mang) - Principio masculino (Yang). Envuelve los símbolos de Sol y del Cielo. Posee 4 garras, ya que esto en China es símbolo de la temporalidad de los poderes.
Dragón del mundo acuático (Li)- encarna el concepto de las profundidades de la sabiduría.
Dragón de las cumbres montañosas (Kiao)- Este dragón, que posee cuernos, es el más antiguo, por lo tanto ha sufrido varias modificaciones.
Sin embargo, los buenos augurios de abundancia y prosperidad de los dragones chinos encuentran su contra parte en el malvado “Yogune-Nushi” . Este dragón japonés era ávido de carne humana. En Israel, era Leviathán, similar a una enorme serpiente marina, el dragón que personificaba el mal.
En los mitos de la India: encontramos a “Rahu” (“la cabeza del dragón”), asociado a la cara norte de la luna y “Ketu” (“la cola del dragón”), la cara sur. Continuará…
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