
Esta terápia se desarrolla al aire libre, por lo tanto consigue que el paciente disfrute plenamente de los beneficios y se convierte en una terápia que cuenta con una auténtica diversion.
El caballo más aconsejado para realizar estas terápias debe medir entre 1 metro y 1,70 metro de alzada y contar entre 5 y 20 años, además de la experiencia y un dócil carácter.
El caballo debe contar con experiencia en estar en contacto con la gente, además de tener un entrenamiento para que puedan ser utilizados en la equinoterápia.