
El mundo de las serpientes está lleno de mitos, leyendas e ideas que nos pueden parecer un poco descabelladas. Y, por supuesto, las serpientes de gran tamaño, no podían quedar atrás. Aunque es cierto que algunas dimensiones son muy difíciles de creer. Por ejemplo, en Indonesia, si nos podemos encontrar con especímenes de serpientes que miden hasta 10 metros de largo; pero, se sabe que han existido algunas que superan los 15 metros de largo. Los primeros relatos que encontramos de descubrimientos de serpientes gigantes son del s.XIX, cuando se inició la exploración de los nuevos territorios, que se estaban colonizando. Pero, sin duda, explican las historias de una forma exagerada, explicando dimensiones que son imposibles en un animal, de estas características. Las pitones, por ejemplo, son una de las especies que son consideradas gigantes. Pueden medir entre 1 y 6 metros y llegar a vivir hasta 35 años. Aunque son parientes cercanos de las boas, a diferencia de estas, las pitones poseen dientes. La mayor parte de las serpientes pitones, poseen una serie de organismos sensibles al calor, en el labio inferior que se conoce como fosetas labiales, que les permiten agarrar y capturar, con la mayor precisión posible, a sus víctimas.
Matan a sus presas asfixiándolas, las agarran primero con la boca y, tras esto, se enrollan con gran rapidez alrededor del cuerpo de ellos, en lo que se conoce como constricción. Una de las pitones más conocidas es la pitón real o pitón Bilas, que es de África, y que puede llegar a medir 18 metros, o sea, es muy grande.
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