
El ladrido es la forma de expresarse más habitual que tiene el perro. Es la forma de vocalización que más emplea, aunque posee un repertorio bastante mayor de señales sonoras. Lo hacen cuando se ponen nerviosos por algo, o por que hay una persona que no conocen cerca, o sea, hay algo extraño, raro en su hogar, que les pone nerviosos por algo. Por esta razón, emplean el ladrido para avisar a su dueño de que puede haber algún peligro y quiere alertarlo. Por otro lado, también, es una forma de comunicación entre distintos perros. Hay algunos especialistas que piensan que estamos ante un lenguaje de verdad, una manera de hablar entre ellos. Hay que recordar que el perro proviene del lobo, o sea, está acostumbrado a criarse en los bosques, donde los mensajes sonoros eran la mejor manera de comunicarse, ya que se encontraban en lugares llenos de arbustos, de maleza… lo que dificultaba la comunicación de manera visual.
Se piensa que el perro busca proteger su territorio, y avisar a su amo. Y, es que al principio de su domesticación, el perro fue empleado para advertir de posibles peligros. Eso sí, el ladrido no significa que el perro sea agresivo; pues, en caso de que el animal esté irritado o se sienta en peligro, el ladrido irá acompañado de otros gestos.
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