
El efecto calmante de los animales son muy buenos para los niños que manifiestan algunas alteraciones como falta de atención e hiperactividad o los trastornos de conducta, y esto ayudó muchísimo para las intervenciones terapéuticas.
Una serie de estudios demostró que los animales atraían a los niños, el calmar a los niños fue el gran paso y una vez que se concentraron, las expresiones de los niños tales como la agresión o agitacion fueron disminuyendo.
Esta práctica hizo que mejoren las actividades educativas.
