
Los gatos son una de las especies que más gustan al gran público. Son independientes, misteriosos, tiernos, graciosos… Pero, debemos tener en cuenta que hay muchos tipos y que no todos son los más recomendables para todas las personas. Cuando se habla de tipos de gatos, lo primero que se valora son las características físicas y, también, se tiene en cuenta el carácter del individuo. Y, sobre todo, no debemos olvidarnos de que el gato es un animal independiente, que le gustarse sentirse libre. Tal es así, que es muy extraño encontrarnos con un gato que acepte las ordenes de su amo, de manera directa. Al contrario que hacen los perros, lo primero que hace un gato es desconfiar de las ordenes que se le dicen. Ahí es cuando demuestran su naturaleza salvaje. Debemos tener en cuidado si elegimos un animal así como mascota. Pues, en estos casos, es fácil que arañen o que muerdan a las personas. Por otro lado, nos encontramos con un carácter más apacibles, algunos son más cariñosos y obedientes, a quienes les encanta ser el centro de atención. Entonces, se convierten en el mejor ejemplo de lo que es un gato doméstico. De todas maneras, no debemos olvidar que son animales muy posesivos, y que poseen un carácter muy caprichoso y con los que tendremos que tener mucha paciencia, y estar concentrados en ellos para que esta conducta no vaya a más. Y, es que la educación es la base, para que logremos que nuestro gato se comporte como deseamos. Nunca debemos ni pegarles ni maltratarles, pues, entonces, nos perderán todo el respeto, como mascota, que merecemos. Otro rasgo característico es el color de los ojos: los siameses los tienen en azul celeste. El resto de gatos los pueden tener verdes, marrones o, incluso, amarillos. También, hay gatos más ágiles que otros. Por tanto, a la hora de comprar un gato debemos tener en cuenta ciertos factores, para lograr la mejor adquisición posible.
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