
Esta expresión la utilizamos cuando hace frío, llueve mucho y, en general, cuando es un día desapacible. Dicha expresión ya era usada por los romanos, “canicalulares dies”, que se podría traducir, de forma literal, “días de perros”. Y, es que proviene de canicula, o sea, la estrella Sina, el perro del mítico cazador Orión, que era la estrella más brillante, que era la más caliente; eso sí, después del Sol. En los tiempos del Imperio romano, Sinaubía -o sea, salía al amanecer-, junto al sol, en los días que hacía más calor de todo el verano (hecho que ya no coincide por culpa del sistema de los equinoccios actual). En ese momento, se sacrificaba un perro marrón, para calmar a la estrella Sina (Sinus) al que consideraban el causante de los días con más calor que, para ellos, eran los más desagradables. Otras teorías, aseguran que vienen de los indios que dormían con sus perros, cuando hacia mucho frío por las noches, para que les dieran calor.
También, se piensa que puede derivar de la expresión inglesa “it´s raining cats and dogs”, o sea, “están lloviendo gatos y perros”, que podría haber derivado de “día de perros”. O sea, hay distintas teorías sobre cual es el origen de esta expresión tan popular; pero, lo cierto es que con “hace un día de perros”, indicamos que hace muy mal día. Un día verdaderamente horrible.
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